DIOS NO CABE EN NUESTROS CONCEPTOS

Dios es incomprensible, inefable. Es decir: irreductible a nuestros conceptos. Eso hemos afirmado siempre los cristianos.

Leemos en el libro de Job, 11, 7: “¿Crees que puedes penetrar en los misterios de Dios y llegar hasta lo más profundo de su ser?”.

Creo que una experiencia semejante de ese carácter incomprensible de Dios es la que encontramos expresada en Lao Zi, en el llamado Libro del Tao:

“El dao que puede expresarse, no es el dao permanente [= el verdadero dao]; el dao que puede nombrarse, no es el nombre permanente [= el verdadero nombre]”(XLV / 1).

Por eso decimos que Dios es un misterio. Y con eso solamente se quiere expresar que es un acontecimiento espiritual incompresible, pero que nos facilita comprender. Así como a veces no vemos por carencia de luz, tampoco vemos al ser cegados por una luz demasiado intensa y directa. El misterio es esa luz que no podemos ver, pero que nos permite ver reflejada en los objetos. No podemos comprenderlo, porque nos comprende.

Solamente entendemos de Dios lo diferente de Él, pero a Él apunta. Por eso nuestro hablar referido a Dios solamente puede ser analógico. San Agustín lo expresó de esta manera:

“Tú eres, Señor, quien los hiciste [los cielos y la tierra]; tú que eres hermoso, por lo que ellos son hermosos; tú que eres bueno, por lo que ellos son buenos; tú que eres Ser, por lo que ellos son. Pero ni son de tal modo hermosos, ni de tal modo buenos, ni de tal modo ser como lo eres tú, su Creador, en cuya comparación ni son hermosos, ni son buenos, ni tienen ser. Conocemos esto; gracias te sean dadas; mas nuestra ciencia, comparada con tu ciencia, es una ignorancia” (Confesiones, XI, 4, 6).

Ahí se contienen las tres formas de hablar de Dios: la positiva, la negativa y la eminencia.

El permanece en su misterio para nosotros. Y su luz llega para creyentes y no creyentes. Pero desentendernos de Él impide que ilumine nuestro interior, fuente de constante superación, camino para descubrir su continuo crear y sostener su creación.

Tal vez eso se quiso decir en la conclusión de ese primer capítulo del Libro del Tao: “Misterio de los misterios, en él se encuentra la puerta de toda maravilla”.

Quizás lo primero y fundamental que podamos decir de Dios sea esto: aquel sin el cual nada es.

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3 comentarios en “DIOS NO CABE EN NUESTROS CONCEPTOS

  1. Misterioso y bueno es el señor Dios.

    Me agrada tu post, aunque eso de definirlo está en Chino, lo sientes, lo intuyes y conversas con él, pero no acabas de abarcarlo ni nadie lo hará jamás.

    Gracias por un momento de reflexión, amigo y buen domingo.

  2. Acabo de escuchar una cita de San Agustín en la homilía del domingo y me acordé de ti. Dice: “DIOS PENETRA MAS EN NUESTRO INTERIOR QUE NOSOTROS MISMOS”… Y lo creo bien, que nos conozca hasta la médula de los huesos y pensamientos, más que nosotros mismos que muchas veces nos sumimos en un mar de confusión.

    No es maravilloso?

    Un beso.

  3. Muchas gracias, Maga, por ambos comentarios. Sí, yo también creo que quien mejor nos conoce es ese Dios que misteriosamente habita en nuestro interior y con quien entablamos un diálogo que nos expande y hace brotar en nosotros el deseo de ser mejores.
    Que Él ayude a todos los Mexicanos en sus dificultades actuales.

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