SOBRE LA PROSTITUCIÓN

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Estos días está siendo noticia la situación de la prostitución en Barcelona y otras ciudades españolas. El hecho no es nuevo, pero la aparición de unas imágenes de ejercicio del sexo en plena calle en Barcelona, junto con las protestas de los vecinos que, cansados de la pasividad de las autoridades, han decidido salir a la calle, ha tenido como efecto que el hecho haya pasado a ser noticia, que es tanto como decir, a la realidad. Y eso permite oír algunas cosas sobre esa realidad a los políticos, que, normalmente, viven lejos de donde todo eso ocurre.

Desde luego, sin esas imágenes escandalosamente impactantes y sin la movilización de los vecinos, nada de eso habría llegado a ese espacio llamado “opinión pública” ni nada se hubiera oído al respecto. Con un poco de imaginación, podemos suponer el calvario que supone para las personas comunes el tener que criar a sus hijos en un barrio como el Raval de Barcelona, respirando la atmósfera sórdida que emana de la prostitución, sean drogas, delincuencia y otras prostituciones.

Para ver hasta qué punto ha llegado esa situación se puede consultar la página www.forumlibertas.com, por ejemplo. Por supuesto, hay otras.

Mi interés se va centrar en algunas expresiones oídas a políticos y que me llaman la atención por lo que tienen de manifestación de una mentalidad. Y cuando digo “mentalidad” me estoy refiriendo a una “forma de pensar” en la que ciertos supuestos quedan en la penumbra, aunque condicionan el análisis y respuesta a esa situación. En ocasiones es más importante prestar más atención a lo que esos políticos dicen que a lo que se hacen, pues lo que se dice suele tener mayores consecuencias y a más largo plazo. Si un padre ve que su hijo substrae una cosa a un compañero, tal vez no tenga más importancia que un acto pasajero, pero si le oye decir que robar no es nada malo, ese padre debería empezar a preocuparse.

Pues bien, una de las declaraciones oídas fue la siguiente: “Habrá que establecer una regulación que haga compatible esa actividad ancestral con el uso del espacio público por parte de todos”. Es una afirmación hecha dentro de una entrevista televisiva a un influyente político.

De entrada me llamaba la atención el cuidado en evitar la palabra “prostitución”; en su lugar aparecían las de “oficio más antiguo”, “actividad ancestral” y otras por el estilo. Supongo que se intentaba huir de entrar en un terreno que compete a la moral. Y la idea subyacente de es “algo que ha existido siempre” le da un carácter de “inevitable” y “así son las cosas” o “no hay para tanto”, “o es una actividad como cualquier otra”. No se le ocurrió pensar que tal vez su antigüedad nos habla de lo muy antiguo que viene la desconsideración a la persona de la mujer, y que es un “oficio” en el que caen las que no tienen ninguno y suelen ser víctimas de redes de trata de blancas y otros rufianes.

Por lo visto no se le pasó por la cabeza que también el robo, el crimen o la corrupción son también muy antiguos, pero eso no excusa de que cada generación tenga que ver como lucha contra esas lacras, y que hay actividades que degradan evidentemente a quienes las practican.

Pero para esa forma de pensar se trata de un problema de “regulación”, de evitar que su práctica moleste a otros vecinos. Para esa mentalidad, la vida pública ya no es la concreción de una empresa que apunta a alguna finalidad considerada un bien, sino  mera “convivencia”. La regulación asegura la permanencia de lo que hay, procurando evitar los conflictos. Pues de haber empresa, ya no todas las actividades serían iguales, ya que las habría buenas o malas, mejores o peores, de acuerdo con esa finalidad.

Otra declaración oída estos días ha sido la que ve en la prostitución una “realidad muy compleja“. Se trata de una expresión muy sólita, tanto que podríamos afirmar que vivimos en la época de la complejidad. Todo es muy complejo. Y es cierto. Cualquier realidad que consideremos, hasta una piedra, si buscamos una explicación de ella, nos muestra una gran complejidad para nuestro entendimiento. En la medida que una explicación es la reducción de un fenómeno a sus causas, determinar los elementos simples que generan esa realidad es una tarea larga y de difícil análisis.

Pero si se trata de formarse una opinión sobre la bondad o maldad de una situación como la que tratamos, eso no tiene porqué ser tan complejo y difícil. Pues el juicio moral de una conducta no es algo que dependa estrictamente de un conocimiento. De ser así, las personas de pocos estudios serían menos aptas para captar el bien o el mal, lo cual no es el caso. La experiencia nos muestra con frecuencia como personas de poca formación son exquisitas en cuanto a la percepción de lo que está bien o mal, y no se equivocan respecto de lo justo o injusto, honesto o deshonesto.

Saber las causas que llevan al crimen o el robo puede ser complicado, pero darse cuenta que son cosas malas no lo es tanto. Estaremos de acuerdo que en una clase, por ejemplo, no podemos exigir a todos los alumnos que sean excelentes en matemáticas o historia, pero sí que sean honrados o respetuosos con sus compañeros. Eso parece estar al alcance de todos.

Ahora hay una especie de resistencia a hacer juicios morales, tal vez por reacción a un abuso de la moral o por incompatibilidad con el relativismo dominante. Pero la moral acompaña inevitablemente a toda conducta humana, y el tratar de esquivar esos juicios solamente conduce a hacerlos, pero malos.

Aceptar que no se puede obviar la moral y que se trata de una práctica contraria a la dignidad humana ayudaría a examinar autocríticamente la actividad política, las leyes elaboradas y la intelectualidad dominante al respecto. Ayudaría a orientar las acciones encaminadas a mejorar la situación de las personas atrapadas en ese mundo.

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2 comentarios en “SOBRE LA PROSTITUCIÓN

  1. Hola Samper… quizà en el mundo se ve màs la proliferaciòn de drogas y prostituciòn, no sòlo en Barcelona sino desgraciadamente en Amèrica y Oriente…. no sè si producto de la crisis, la desigualdad en el reparto de los bienes con el globalismo o si la prostituciòn es de gentes que quieren dinero fàcil aunque implique degradaciòn humana.

    Un beso, amigo mìo.

  2. Supongo que en la prostitución entra de todo eso que apuntas y un mucho de abuso de unos humanos sobre otros. En cualquier caso pienso que es triste y que no deberíamos acostumbrarnos a ese hecho.

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