NUESTRA VISIÓN GLOBAL

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0. “La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esa concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción” (M. de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, pg. 10. Madrid, 1967).

1. Pertenece a nuestro estar en el mundo como seres racionales el estar en una determinada visión del mundo y de la vida.

1.1 Esa concepción en la que se está se muestra en nuestra conducta y en nuestras afirmaciones generales cargadas de emoción. Quien dice que la vida no vale la pena, por ejemplo, si es consecuente, se alegrará por la muerte de un ser querido y tendrá por personas caritativas a quienes liberan violentamente a los otros de la carga de vivir. Afortunadamente no todo lo que decimos nos lo creemos. Y nuestra conducta muestra que, en realidad, no somos tan pesimistas.

2. Nuestra visión del mundo es la manera de tomar posesión de él, de hacernos dueños de él. Es la manera de no estar perdido entre las cosas. Por eso, cuando nuestra visión del mundo es discutida interpretamos que se nos intenta arrebatar nuestro territorio. De ahí que lo defendamos y luchemos por él.

3. Muchos consideran que se debe hablar de cosas importantes, y con eso quieren decir de cosas concretas. Por ejemplo, una red ferroviaria más rápida, adoptar medidas para evitar el calentamiento global del planeta, intensificar las investigaciones para curar a los enfermos de SIDA o lograr el pleno empleo. Como diría Chesterton, se puede hablar de todo, pero no del todo. Eso se considera poco relevante. Como si no tuviera consecuencias relevantes una concepción marxista o nacional socialista sobre el hombre.

3.1 Según sea nuestra visión del mundo así es nuestra interpretación de los hechos particulares y concretos. Y según esa interpretación los valoramos y relacionamos entre sí.

4. Toda visión sobre el mundo se asocia a una concepción filosófica o una fe religiosa. Esto quiere decir algo subjetivo, que a su vez quiere decir algo privado, subjetivo, individual y opcional. Algo que no debe interferir en el espacio común, que es el objetivo.

4.1 Considerar toda visión del mundo visión del mundo algo subjetivo es propio de otra visión del mundo. El nihilismo o el ateísmo son tan metafísicos o religiosos como aquello que niegan. A veces más, pues creen poder ocupar el lugar del sujeto transcendental o de Dios. Y son mucho más intransigentes con quien manifiesta desacuerdo con ellos.

5. Nuestra visión del mundo decide nuestra actitud hacia él, es decir, nuestro modo de estar en él. Nuestra capacidad de integración y comprensión de los hechos novedosos que se le presentan miden la amplitud de esa visión.

6. Es propio de la filosofía volverse hacia esa visión para examinarla y apreciar su alcance.

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3 comentarios en “NUESTRA VISIÓN GLOBAL

  1. Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo.
    Gracias por tus posts.

  2. Un artículo muy profundo y sugerente. A propósito del punto 4, quizá convenga plantear la cuestión de la jerarquía de las visiones del mundo y, en todo caso, aclarar el sentido de la “subjetividad”, por si alguien la confunde con el subjetivismo o el relativismo. Evidentemente, al delinear aquella jerarquía habrá que permanecer en el ámbito de los principios, de manera que no podremos juzgar de la intimidad de la persona que sostiene tal o cual concepción del mundo (“De internis neque Ecclesia”), aunque sí de la mayor o menor aproximación a la Verdad en lo que se refiere a la expresión (hablada o escrita) de su cosmovisión.
    Por eso me parece muy pertinente lo que dices de la “inconsecuencia”: todo lo que decimos no nos lo creemos, como el “segundo hijo” de la parábola, que dijo: “No voy a trabajar a la viña”, pero fue. Claro que no podemos estirar demasiado el ámbito de lo “no dicho” o de lo “no creído”, como en ciertas concepciones del “cristianismo anónimo”, para las que cualquier cosmovisión, religión o moral merecerían el “aprobado general” del Altísimo.

  3. Gracias, Emilio, por tu comentario. El punto 4 hace referencia a la tendencia dominante de considerar como algo privado y opcional toda religión o filosofía. Y esto, que es un producto del relativismo, al mismo tiempo lo alimenta. Pero ciertamente, la profundidad de una religión o filsofía está comprometida con su vivencia por parte de un sujeto. “Si venís a mí conoceréis la verdad…”. Su verdad está vinculada a cierta condición. Evidentemente, no todas las visiones son iguales, y esto lleva implícito un orden de excelencia. Ese orden viene dado por lo que dicha visión es en sí y por el modo en que se da en el sujeto que la sostiene. Una posición cristiana muy verdadera sostenida arrogantemente manifiesta más al sujeto que la dice que lo que dice. Son los santos los que mejor han transparentado esa jerarquía.
    El que un cristiano se vuelva “anónimo” tal vez indique que su “lampara” no está del todo encendida…

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