EDUCAR

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Del salón en el ángulo oscuro,

de su dueño tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta de polvo

veíase el arpa.

 

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,

como el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

que sabe arrancarlas!

 

¡Ay!  -pensé- ¡Cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga: “Levántate y anda”!

G. A. Bécquer

Esta rima de Gustavo Adolfo Bécquer me ha facilitado desde joven mi reflexión sobre la actividad educativa. Educar es una relación entre el maestro y el discípulo, en la que el maestro está convencido que allí, en el discípulo, se esconde mucha música. Música tal vez ignorada por el propio discípulo y, con mucha frecuencia cubierta por malas experiencias y desarraigos sociales. Cuesta mucho ver en el rostro, silenciado a veces por las heridas, la persona que el alumno esconde. Y decir persona es señalar hacia toda la humanidad, bondad y creatividad que hacen de él un ser único, absolutamente original y, consiguientemente, sin precio, solamente con dignidad.

Aquello no es una “cosa”, sino alguien  capaz de llenar el salón con sus notas. Arrancar toda esa belleza de la que un ser humano es susceptible, como diría Platón, ese es el objeto de la educación. Lograr que se ex – prese, que salga afuera la persona que lleva dentro.

En esa relación no todo empieza en el maestro y acaba en el discípulo. Pues el discípulo también hace al maestro. Es tocando el arpa y haciendo de sus notas música como él se reconoce como músico; de ella recibe el título de músico. El maestro lo es en la medida que logra que el discípulo avance como persona. Es en ese encuentro en el que ambos se hacen mutuamente.

Se trata de una relación delicada, en la que se requiere conocimiento y suavidad, esa “mano de nieve” dúctil, aparentemente fría, pero que quema gozosa en el espectáculo único que el otro le ofrece.

Y resulta que esa relación no está limitada al ámbito escolar, al rincón oscuro del amplio salón. Todos somos educadores y educandos a la vez. En el amplio salón del mundo, todos nos alegramos de esos encuentros que hacen sonar nuestra alma y le arranca notas que apenas creíamos que existían. Son esos encuentros con personas que parecen dar vida, aunque solamente dan amor. Y aquí el solamente ha de servir para que nos fijemos en aquello que dan. Pues siendo algo tan aparentemente sencillo, tiene el asombroso efecto de que en nosotros nazca el deseo de ser mejores.

No dudo de la necesidad de técnicas didácticas, de la eficacia de la organización, de los medios educativos… Todo eso es necesario. Son conocimientos cuya finalidad es el bien del alumno. Pero si falta el impulso de ese convencimiento de la bondad encerrada en el otro, todo ese mundo de métodos, estrategias y técnicas fácilmente se convierte en manipulación y no en educación. Y si el alumno permanece silencioso en su rincón, tampoco el maestro se descubrirá como músico.

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7 comentarios en “EDUCAR

  1. Interesante artículo, da no poco que pensar.

    Saludos

  2. Me encanta Becquer. Y este articulo me ha llegado a envolver. Pertenezco al ambito de la educación, y la verdad es que me ha llegado.
    Gracias por compartirlo.

  3. Gracias, Jo. La educación es un tema inagotable de pensamiento y de puesta a prueba de nuestras ideas y creencias.

  4. Gracias, Cristina. Dedicarse a la educación es una interesante y arriesgada profesión en la que se ponen a prueba nuestra verdadera naturaleza. Un ejercicio diario de superación… ¡Suerte!

  5. Si que es arriesgada, pero el que arriesga es porque verdaderamente está enamorado de lo que hace. Y ahi me encuentro yo. Es una profesión dura, en ocasiones frustrante pero siempre enriquecedora y gratificante.
    Ahora me quiero dedicar a la educación, pero quiero ir mas allá, quiero formar parte de la educación de las personas sordas y sordociegas. Por eso me estoy formando para ello.
    Es subir un escalón, seguir arriesgando… pero bueno, supongo que estarás conmigo en que nos superamos y esforzamos en todo lo que amamos.

    Un saludo metanoia. Comparto tus pensamientos

  6. Así es Cristina, y aquello que amamos nos humaniza y eleva. ¿Cómo no se elevará quien desciende a aquellos que le necesitan para poder ir modelando su persona? Deseo que disfrutes con lo que haces, pues eso hará disfrutar a quienes les dedicas tu tiempo.

  7. ‘se Luis, gran disertaciòn… tu tambièn eres mi Maestro, te leo con calma y saco mis conclusiones, un maestro te lleva de la mano amablemente, te respeta tu punto de vista y tambièn aprende de ti… Sobre todo los maestros de vida que son perdurables.

    Un beso dominguero y te invito a participar en el cumpleaños de Jack , un amigo-maestro que quiero mucho y que es especial como tu.
    http://magaterrenal.lacoctelera.net/post/2010/01/31/feliz-cumplea

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