…UNOS AFORISMOS DE HERÁCLITO…

Heráclito de Éfeso (s.VI – V a.C.) fue uno de esos autores gigantes sobre cuyos hombros subidos otros autores irían construyendo lo que posteriormente se autodenominaría filosofía. Le llamaron “El Oscuro”, pues su obra fue escrita en prosa gnómica, a base de sentencias que estimulan la reflexión y la interpretación para ver hacia dónde señalan.

Voy a detenerme, aunque sea brevemente, en uno de sus aforismos. No para hacer una interpretación, sino una mera reflexión. Dice:

“Ha de luchar el pueblo por su ley, igual que por su muralla (B.44)

Las murallas que circundaban la ciudad eran muy importantes para su defensa en un tiempo en que eran frecuentes las agresiones y la muralla era eficaz para los medios bélicos que se disponían. De ahí la atención que había que prestar a su mantenimiento. Pero lo que realmente une y da fuerza a la ciudad no es lo que exteriormente la abraza, sino lo que internamente unifica su sentir.

Esto es la ley. Y la ley primera de toda sociedad es voluntad de vivir de acuerdo con la ley. Pienso que es esa voluntad que la unifica y supone una verdadera muralla para resistir a las agresiones que acompañan a toda existencia.

Esa ley, es nomos, al que Heráclito se refiere, no es simplemente la ley escrita o el resultado de algún plebiscito o los decretos del gobierno momentáneo, sino todo aquello que podríamos denominar “usos y costumbres“. Dice Heráclito:

“Preciso es que los que razonan con sensatez se afiancen sobre lo común a todos como una ciudad en su ley; incluso con más firmeza. Y es que se nutren todas las leyes humanas de una sola, la divina, pues su poder se extiende todo cuanto quiere, a todas les basta y les sobra. Por ello es necesario seguir lo común, aun siendo la razón común, viven los más como poseedores de una inteligencia propia” (B 114+2)

Lo común a todos“, “la razón común” es ese logos que vertebra la obra de Heráclito. La escucha de ese logos nos manifiesta lo que las cosas son, y sobre la base de lo que las cosas son es posible el acuerdo y el compartir. Esto es lo que Aristóteles recogió como razón fundamental del carácter social del hombre. El hombre es social porque pertenece al logos, y no solamente un ser dotado de voz como el resto de los animales. Y esto es lo que le permite distinguir lo justo de lo injusto, lo bueno de lo malo, etc., fundamento de toda convivencia.

Y encontramos en los pueblos normas no escritas con la consistencia de usos o costumbres con los que los ciudadanos se sienten identificados. Son esas normas llamadas consuetudinarias. Son ellas las que presiden el trato mutuo entre los ciudadanos y hacen posible la convivencia, el vivir no solamente juntos, sino también unidos por propósitos y criterios comunes.

En la polis se dan dificultades. Y también abusos.  Pero lo realmente grave en ella es que desaparezcan los usos. Entonces es cuando podemos afirmar que la polis ha entrado en crisis, pues ahora la dificultad no está en cómo hacer frente a los problemas económicos o qué hacer en tal relación exterior, sino en compartir lo que se entiende por bueno o malo, justo o injusto, o adónde nos dirigimos. Ya no hay creencias con las que contar. Se trata de una crisis de convivencia, de sentirse parte del todo que se forma con los otros. Y aparece lo opuesto, el individualismo en el que el ciudadano se desentiende de lo común para centrarse en sus intereses.

Contribuye a esa situación de crisis el que algunos, creyéndose poseedores de una inteligencia propia, ven en las leyes un instrumento al servicio de esa su inteligencia. Son aquellos que, arruinadas las creencias que eran vigentes, ocupan ese territorio abandonado con sus ideas, su ideología. Y se comportan como Hipódamos de Mileto, el que Aristóteles describe en el capítulo 8 del libro II de su Política, aquel arquitecto que quiso ser entendido en la naturaleza toda, y el primero que, sin ser político, intento hablar del régimen mejor.

Las leyes y la educación, concebidas como instrumentos, son los medios habituales con que los Hipódamos modernos intentan construir el régimen mejor para la polis. Es con ellas como hacen la maqueta de su proyecto. Pero la equiparación de las leyes (o la educación) a un instrumento es un error. En el instrumento su eficacia depende de la habilidad y fuerza del artesano. Pero la fuerza de la ley, aquello que la hace digna de ser respetada, es su uso, y para que adquiera ese carácter usual se requiere persistencia en el tiempo. Una persistencia que solamente puede proporcionarles su asentamiento en lo justo, otro aspecto del logos.

En su persistencia las leyes se incorporan a la visión de los ciudadanos y adquieren toda su fuerza social como criterios de convivencia. Los cambios constantes, su incumplimiento, su establecimiento arbitrario, etc. Las hace débiles y nada dignas de confianza.

Y con los mismos derechos que unos ocupan el territorio abandonado otros pueden hacer lo mismo. Y considerándolo vacío, aunque de hecho no lo esté del todo, pueden, como arquitectos, hacer otros diseños y otras maquetas. El vacío admite muchas formas.

Quienes van a ocupar cargos de gobierno deben jurar o prometer cumplir y hacer cumplir las leyes. Pero es frecuente que al tiempo que dicen eso estén pensando en cómo modificarlas, cambiarlas o sortearlas. Más que servidores de la ley, parecen dueños que se sirven de ella. Y más que administrar lo de todos al servicio de todos, tratan de llevar las ideas de su partido, como si de un ejército intelectual se tratara, a la ocupación y conquista de todo el territorio social.

Con sus innovaciones, incumplimientos y veleidades con las leyes acostumbran a los ciudadanos a no respetarlas. Minan la credibilidad de la ley, dividen a la sociedad y facilitan la discordia civil.

Creo que bastante de esto se ve en la hora actual de España. Nos sobran aprendices de Hipódamos de Mileto. No recuerdo ahora quién dijo que las democracias son regímenes débiles para pueblos fuertes, al igual que las tiranías son regímenes fuertes para pueblos débiles. Tal vez estemos necesitados de pueblo.

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2 comentarios en “…UNOS AFORISMOS DE HERÁCLITO…

  1. sin duda palabras muy sabias, muy bien explicadas y con mucho contenido, nos llevan directamente a lo que ocurre en estos tiempos. Un saludo.

  2. Gracias, Nofler. Ojalá sirvieran para fortalecer más nuestro pueblo.

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