SABER Y COMPRENDER

Saber y comprender no significan lo mismo. Sabemos muchas más cosas de las que comprendemos. Tampoco comprender es lo mismo que explicar.

Alguien puede saber multiplicar, pero no saber la razón por la que decimos que de veinte nos llevamos dos o porqué hay que disponer las cifras de determinada manera para efectuar correctamente la suma que nos lleve al producto de la operación. Pero eso sería tener la explicación de algo. Si de aquello que sabemos poseemos su explicación, entonces sabemos mejor.

Aquello que sabemos lo adquirimos de los maestros, los libros o la propia experiencia. Y esos saberes nos permiten ser eficaces en el mundo. Saber nos proporciona poder para hacer cosas. Si además disponemos de la explicación de aquello que sabemos, nuestro poder es más eficaz y preciso.

Se dice que explicar es reducir un fenómeno a sus causas. Y esta es la función de la ciencia: buscar las causas de los fenómenos. Cuando sabemos la causa de una enfermedad o determinado comportamiento de la naturaleza entonces podemos dirigir mejor nuestros esfuerzos para tratar la enfermedad o dominar esa naturaleza.

La explicación muestra la necesidad de nuestro saber, de que algo sea así y no de otra manera. De este modo nuestro saber se convierte en reglas de acción seguras. Como el que aprende las reglas para efectuar multiplicaciones, que si las aplica correctamente hará bien la multiplicación, aunque ya no recuerde muchas de las cosas que justifican esas reglas.

Pero nuestra capacidad de conocimiento no se agota en el qué y el porqué de las cosas, en saber y explicar. También es posible comprender. Y comprender es otro modo de acercarse a las cosas y a los seres humanos.

Para que yo admita la realidad de un fenómeno se requiere que pueda integrarlo en mi visión del mundo. Cuando esto es imposible, considero el fenómeno una ilusión o un absurdo. Si alguien querido muere inesperadamente, sin mediar causa alguna, me resisto a creer esa realidad y a considerarla absurda; para alguien que cree en Dios, a pesar de que lo ocurrido se opone al curso habitual que cabía esperar, puede ver allí la intervención de una voluntad superior a la propia. En función de la amplitud de mi marco interior, de mi visión, acepto o rehúso los hechos, aparecen como absurdos o con sentido.

Suele ocurrir que los hechos insólitos obligan a una reflexión que ensanche esos marcos. Una reflexión que amplifique nuestra visión de la realidad.

Comprender un ser es reconocer como su singularidad se vincula a la totalidad en la que está comprendido. Ver y aceptar su realidad. Es decir: ver como emerge del Ser y ocupa su lugar en la riqueza infinita de modalidades posibles de ser.

En el caso de las personas, lugar privilegiado de manifestación del ser, la comprensión se produce, sobretodo, en la escucha. Dejar que el ser hable y sea acogido en el silencio. Cuanto más atenta es la escucha y más profundo el silencio, mejor se dibuja la palabra el que habla. El silencio escuchador crea el espacio necesario para que lo singular encuentre acomodo y sentido. “No quiero escucharte” equivale a “me niego a aceptar tu realidad”. Es decir: tu ser, tu verdad y tu bien.

La explicación apunta hacia lo universal, en el que lo singular se pierde. La comprensión apunta a lo singular y su sentido en el Todo del ser. “¿Por qué a mí?”, se pregunta a quien le notifican una enfermedad incurable. U otra de las muchas cosas con que no es posible contar en nuestros planes. Y no le ayuda que le expliquen las causas de esa enfermedad. El “¿por qué a mí?” reclama otro alguien que escuche el clamor de la pregunta y haga espacio para que esa realidad se manifieste. Y encuentre sentido al privilegio de la salud y la vida, de los que gozaba como si fueran un derecho. Como privilegio, como ley privada, disponía de él para cumplir una misión que solamente él o ella pueden realizar.

Para saber se requiere abrir los ojos, potenciado su capacidad, si es posible, con instrumentos como los microscopios y telescopios. Para comprender es preciso cerrarlos en recogimiento y silencio interior.

Anuncios

9 comentarios en “SABER Y COMPRENDER

  1. saber, para mí saber es la curiosidad de buscar una explicación a lo que acontece, no sólo explicación , sino tambien documentación o información para averiguar. El saber despierta espectación, interes, está directamente relacionado con cualquier acción del desarrollo de la vida.

    comprender, para mí comprender es un don, es saber ponerse en el lugar del otro, en el lugar de algo que no tiene explicación o rompe los principios naturales de la vida, comprender cualquier cosa es prestar atención para asimilarla en tú cerebro cualquier incidente , el buscar un por qué?.

    Una vez conocí a una muchacha, joven y guapa, que había estudiado magisterio y coincidimos las dos estudiando en una misma clase los mismos temas, a mí me sorprendió la capacidad que tenía de decir los temas desde la primera letra hasta la última sin olvidarse de nada, yo no era capaz de aquello. Pero en cambio a la hora de resolver, trabajamos las dos en el mismo lugar, ella no tenía capacidad recurría a mí para que le resolviese las dudas y era ella la que tenía más antiguedad.
    Este me hizo ver que las mentes son muy diferentes, algunas tienen capacidad de repetir una lección perfectamente y otras no pueden, pero en cambio saben y pueden comprender el desarrollo y la resolución de cualquier problema. Simplemente curioso.

    Utrella!!

  2. Muchas gracias, Maga. Seguro que me será útil, pues ayuda a una disciplina diaria que aviva “el estar atentos”

    Un saludo afectuoso

  3. Gracias por tu comentario, Nofler. Como bien dices, saber y comprender abarcan campos distintos. Creo que así como en el saber nos llenamos de información, para comprender hay que vaciarse un poco de todo eso para atender a aquello concreto que tenemos delante, poniéndonos, como bien dices, en su “lugar”, aquel que solamente él ocupa. Cuando vamos comprendiendo algo nos vamos dando cuenta de su importancia y alcance. Por eso hay diferentes grados de saber y comprensión. En la comprensión se moviliza nuestra capacidad de recordar, razonar, intuir, considerar, imaginar, calcular, valorar…, todas esas diferentes operaciones que sintetizamos con la palabra pensar.

    Un afectuoso saludo

  4. que complejo es todo en el ser humano ¿verdad? nofler , está ahora mismo planteandose el retirarse del mundo a sus aposentos, si pudiese escaparía a su refujio y no volvería a intentar relacionarse con nadie, cada vez que conozce a alguien, se entusiasma y sólo le vé lo mejor, pero al cabo de un tiempo sufre las consecuencias…..En realidad pienso que sería maravilloso mantener una amistad temporal y en la distancia, ahí los sentimientos son diferentes, la cercanía y el roce , además de cariño despiertan los demás sentimientos horribles de los hombres.
    Nofler, ha cambiado debido a “palos”o desencantos, debido a ello, lo primero que vé en las personas, es su lado oscuro, sus crueles intenciones, y su maldad destructiva, profundiza y está alerta en los detalles, por que sabe que en las personas que conoce, causa pasión, amor y odio al mismo tiempo, mezcla los dos sentimientos en la misma persona, al principio sobresale el amor, pero poco a poco el amor se transforma en envidia y la envidia en odio, las personas comienzan por amarla con locura a odiarla con todo su intesidad…..
    Insisto en la distancia, todos los que se conocen superficialmente, sólo por encima se llevan bien, sobresale el lado bueno de las personas, si no fíjate en los grupos de amigos, todo lo que es temporal y sin profundidad perdurará con el paso de los años, pero cuando profundizas y pasas muchas horas….despiertan otros sentimientos.
    En fin vaya rollo, lo siento, me he enfrascado sin darme cuenta de todo lo que escribía, gracias por aguantarme Metanoia, eres un genío, un gran filósofo.
    Utrella!!!

  5. Metanoia, corazón santo, que tengas una hermosa Navidad y el niño Jesús acompañe a ti y los tuyos todo el año!

    Un abrazo apretado.

  6. Con cierta demora, gracias Magaterrenal por esa felicitación con motivo del Verbo que se hizo carne y mostró el amor de Dios haciéndose necesitado de todo. Que Jesús nos acompañe a todos, pues para todos vino.

    Un abrazo

  7. Feliz Navidad, Nofler. Dicen que un poco de ciencia nos aparta de Dios, y mucha ciencia nos acerca de nuevo a Él. Creo que la realidad es como es, aunque nuestra limitación nos hace comprenderla poco a poco, por partes y siempre de manera incompleta. Supongo que a todos nos gustaría vivir en un mundo que fuera una especie de club de seres perfectos, aunque esto no suele querer decir otra cosa que un club de personas como a nosotros nos gustaría. Pero cuando nos fijamos bien, de unos podemos aprender la franqueza, de otros la valentía, de otros la prudencia, o la humildad, o la paciencia… y de otros cosas que deberíamos evitar, como la envidia, la soberbia y demás cosas que nos empobrecen. Pero sí, la psicología humana es compleja y me recuerda algo que leí en San Agustín, referido a que Dios tiene contados hasta nuestros cabellos, pero es más fácil contar sus cabellos que los sentimientos y moviemientos de su corazón.

    Adelante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s