EL CISNE NEGRO… LA TRAGEDIA DE LA PERFECCIÓN

0. La película “El cisne negro” (Black Swan), dirigida por Darren Aronofsky, puede considerarse como una metáfora de la tragedia encerrada en el afán de perfección. Por lo menos invita a ello y es una de sus posibles lecturas.

1. El fondo en el que se mueven los personajes de la película es el comienzo de la temporada de Ballet en Nueva York. Se va a hacer con la representación de la obra clásica de Piotr Ilich Chaikovski, “El lago de los cisnes”. El director de la compañía que la va a poner en escena, Thomas Leroy (Vicent Cassel), quiere introducir algunos cambios en la representación para mantener el interés del público por la obra, como son que los personajes del cisne blanco y el cisne negro (Odette y Odile) sean interpretados por la misma bailarina, y que está sea una cara nueva que sustituya a la ya consagrada Beth Macintyre (Winona Ryder). También se hacen algunos cambios respecto del final de la obra original, como es la imposibilidad de deshacer el hechizo del malvado mago Rothbart, lo que hace imposible el amor entre Odette y Sigfrido y conduce a ésta al suicidio.

Thomas Leroy, el coreógrafo, es una persona un tanto mefistólica, sin escrúpulos, solamente interesada por el éxito, que no le importa manipular a los otros para lograr sus fines.

2. Sobre ese fondo destaca la figura de Nina (Natalie Portman), una bailarina perfeccionista que vive solamente para la danza. Su obsesión por la perfección está, en parte, condicionada por su madre Érica ( Barbara Hershey), antigua bailarina que proyecta sobre su hija su frustración profesional. Nina ve su oportunidad de éxito ante el deseo del director de buscar una nueva intérprete para el papel central de la obra y ocupar el puesto vacante que deja la consagrada Beth. Nina resulta ser la seleccionada, pero aparece la dificultad de que ella interpreta a la perfección el papel del cisne blanco, pero no así el del cisne negro. Su control, la suavidad de sus movimientos, la dulzura y el equilibrio que muestra en todo momento, etc. transparentan la personalidad de Odette, el cisne blanco, pero para odile, el cisne negro, se requiere la pasión, la espontaneidad, la perversión y el desorden. Para ese aspecto oscuro de la obra se ve más adecuada otra bailarina, Lily (Mila Kunis), una colega que también compite por ese puesto.

Tenemos así planteada la dualidad antagónica entre Apolo y Dioniso o entre el Dr. Jekyll y Mr. Hyde o el bien y el mal: Nina no quiere renunciar al papel de su vida y eso le supone un tener que bajar a los infiernos de su yo, a su sombra. En este esfuerzo por dar entrada a su “otro yo”, Nina se enfrenta a su madre, a su competidora y a ella misma. El que vea a donde conduce el éxito en la visita que hace a la bailarina desplazada y sola en el hospital, su obsesión por afianzarse en el papel que le exige el ególatra de Thomas Leroy le hace pasar del plano estético al drama psicológico de las alucinaciones, el sexo sin sentido, la somatización de sus ambiciones, el masoquismo y deseos criminales.

Dominada así por ambos aspectos, con un psiquismo que transita sin solución de continuidad de lo real a lo imaginario, se llega al clímax de la obra que es su representación vibrante, aunque al final el suicidio del cisne blanco no es una ficción, sino real. El público, ajeno a esa muerte, aplaude enfervorecido, entusiasmado, ante algo tan divinamente interpretado.

No trato de hacer un análisis crítico de la película, sobre su ritmo, su música, los movimientos de la cámara, la excelente interpretación o lo acertado del guión. Tomo la película como una metáfora del afán de perfección y, por tanto, como un pretexto para enfrentarme a las raíces de esa ambición humana.

3. Buscar la perfección es desear realizar algo a lo que ya nada se le pueda añadir o quitar, algo completamente acabado. Ese algo puede ser una pintura, una escultura, la ordenación social o uno mismo. Y siendo algo que ya no admite mejora, que no admite modificaciones, es algo eterno, sin potencialidad ninguna. Es decir, algo divino. Por eso lo perfecto, o lo que se acerca a lo perfecto, mueve al entusiasmo y al temor, a la reverencia, al aplauso…

4. La búsqueda de la perfección es querer plasmarse como Dios en su obra, pero según el proyecto de su razón, para ser admirado como alguien por encima de los mortales, como un inmortal, como un Dios. Es querer vivir para siempre en la memoria de los hombres, según la gloria y la fama. Pero así como Dios es pura donación que da ser donde había nada, el ser humano toma de lo que ya hay para buscarse a sí mismo.

5. La búsqueda de la perfección es la gran tentación, especialmente la gran tentación de quien presta oídos al antagonista de Dios, el maligno, que invita a comer del árbol de bien y del mal. Del bien y del mal porque la obra completa tiene que comprender a ambos, el ser y su sombra, el orden y el desorden, la vida y la muerte. Solamente así se logra aquella representación completa que nos hace como dioses, como caricaturas de dioses, pero no realmente Dios, pues esa representación conlleva la muerte real del ser humano, pues solamente así manifiesta la vida real. Es verse expulsado del paraíso y sus prerrogativas.

6. Lo perfecto no es lo mismo que lo bueno. Un crimen puede ser perfecto, pero no es bueno. Por eso el perfeccionista no es lo mismo que el santo. El perfeccionista busca adecuarlo todo a su proyecto, temeroso de equivocarse o no hacerlo suficientemente completo; vive en constante tensión neurótica. El santo vive en el esfuerzo por el bien del otro. Es el otro visto desde el amor y la compasión, como otro, como prójimo. El santo es olvido de sí. Lograr la perfección es lo que le queda a quien se le ha diluido Dios en su horizonte; para quien conserva a Dios, el bien y la confianza están por encima.

7. Nina, cediendo a las exigencias de su madre, a las manipulaciones de Leroy y las tentaciones sexuales y de drogas de Lily no ha accedido a su lado oscuro, sino que lo ha creado según una determinada imagen del pretencioso coreógrafo. Ha sido víctima de la única arma que posee el maligno: la tentación. El ceder a ella ha creado en sí un egrégor, una especie de organismo psíquico parasitario independiente de su voluntad consciente y que la esclaviza. Podríamos llamarlo también neurosis obsesiva. Son ellos los que han desplazado su amor a la danza, que libera y hace disfrutar de la vida, por el ciego afán de triunfar y ser perfecta, que esclaviza y obsesiona. Un afán que solamente conduce a la autodestrucción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s