BEATO JUAN PABLO II…

1. El 1 de mayo de 2011 Juan Pablo II fue declarado beato. Le han llamado el Grande. Profunda fue su vida, largo su pontificado y ancha su dedicación a la Iglesia.

2. Creo que fue Bernardo de Chartres quien dijo aquello de que somos como enanos a los hombros de Gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por nuestro tamaño, sino por ser levantados por su gran altura. Más o menos. Juan Pablo II fue uno de esos gigantes del siglo XX. La cuestión es cómo subirse a sus hombros. Tal vez se empiece por darse cuenta que si los vemos como gigantes es porque nos reconocemos como enanos amigos de ellos y no como otros gigantes rivales.

3. Karol Wojtyla se encontró con la soledad de la pérdida familiar (a los 21 0 22 años ya se había quedado sin familia directa), el dolor de una Polonia torturada por la sinrazón nazi y el totalitarismo soviético y la persecución por ser cristiano. El ingrediente de la fe en Cristo hizo que soledad, dolor y persecución fueran para alimentos nutritivos que engrandecían su alma y su espíritu.

4. En su intimidad se fraguó aquel pensamiento que recogía en su testamento de marzo de 1979: “Velad porque no sabéis en que día vendrá vuestro Señor” (Mt. 24,42). Y añadía: “Quiero seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrenal me prepare para ese momento“. El testamento, redactado durante los ejercicios espirituales de marzo de 1979, muestran su descubrimiento de Cristo y su resolución a seguirle. También el deseo de ajustar su vida a la preparación para ese encuentro definitivo con el Señor. Y junto a su voluntad y deseo, el abandono confiado en el Señor y en la Virgen María, su madre, todo aquello que forma parte de su “vida terrenal“.

5. Lo que encontramos en el testamento de Juan Pablo II son los pensamientos y sentimientos de un cristiano, de alguien que ha acogido la fe que le ha sido dada. Su función en el seno de la Iglesia aparece como circunstancial. Y en esa sinceridad de quien sabe que está escribiendo para la hora de la verdad, nos muestra aquello que está más allá de opiniones e intereses ideológicos, su verdad como persona.

6. Totus Tuus ego sum. Este es el encabezamiento de su testamento. Soy todo tuyo. Se trata de una entrega, un poner la inteligencia, la voluntad y el sentimiento al servicio de Cristo, reconocido como la Verdad.

7. A todos deja en las manos maternas de la madre de Cristo. Y esos todos son la Iglesia, su Polonia querida y toda la humanidad. Polonia, su patria, le proporcionó un lugar y un momento histórico en el que pudo ver y vivir las atrocidades de que son capaces los hombres, y también su capacidad de sacrificio y heroísmo por los otros.

8. “A todos doy gracias. A todos pido perdón. Pido oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad y mi indignidad“. Aquel hombre enérgico y resolutivo se sabe débil y pecador. Para quienes asocian santidad y perfección (perfección según sus criterios), no les será difícil encontrar “defectos” y “errores” en la vida de este Papa. Y siendo como fue grande, más fácil será verlos. Pero nada de eso impedirá reconocer que lució en un siglo que sin él hubiese sido muy oscuro.

9. “No dejo tras de mí propiedad alguna de la que sea necesario disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me servían, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que se quemen mis apuntes personales. Pido que se encargue de todo esto don Stanislaw a quien doy las gracias por la gran colaboración y la ayuda prolongadas en estos años. Todos los demás agradecimientos, en cambio, los dejo en el corazón ante Dios mismo, porque es difícil expresarlos“. (El subrayado es mío).

10. El testamento redactado el 6 de marzo de 1979 es breve y provisional. A este documento base se irán añadiendo algunas notas en los años sucesivos, redactadas en los retiros de cuaresma. Si se entra en la página del Vaticano (www.vatican.va/), allí puede leerse.

11. En la cuaresma de 1980 añade a algunas meditaciones que avivan su conciencia del momento de la muerte y su asociación a la resurrección de Cristo. Y dice: “Los tiempos en que vivimos son sumamente difíciles y agitados. Se ha hecho también difícil y tenso el camino de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los fieles como para los pastores“. Pero por encima de esas dificultades, expresa su confianza en el Señor y su Madre Inmaculada para que su vida sea útil a la causa que trata de servir: “la salvación de los hombres, la salvaguarda de la familia humana y, en ella, de todas las naciones y pueblos (entre ellos, me dirijo también de manera particular a mi patria terrena).” El siglo XX fue un siglo tenso y agitado. Y después de todos los sufrimientos causados por la guerra mundial y la locura ideológica, seguía siendo muy tenso y agitado. La guerra fría cernía sobre Europa el peligro de una aniquilación nuclear. Para los cristianos era tiempo de teologías diversas que llevaban a la división y el abandono de la fe. Al mismo tiempo se agudizaba la conciencia de que ser cristiano no era algo común o vulgar.

12. Fe, confianza en el Señor y en la Virgen, entrega y servicio a los otros, desprendimiento, oración, valentía, aceptación de la voluntad de Dios. Ese es el esqueleto que en él crece y le da talla de gigante. Lo que hace de él un gigante no es su influencia en la historia o su popularidad, sino que por la limpieza de su vida interior siempre será digno de ser imitado. No así otros personajes de su tiempo también muy influyentes (no hace falta decir nombres) pero que siempre representarán el lado oscuro de la humanidad.

13. “Siento cada vez más profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y me pongo continuamente a disposición de mi Señor, encomendándome a él en su Inmaculada Madre (Totus Tuus)“. Añade a su testamento en los ejercicios espirituales del 5 de marzo de 1982. El atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981 le han hecho más evidente su fragilidad y le ha confirmado en su disponibilidad a la causa del Señor.

14. En las anotaciones que hace para el testamento durante los ejercicios espirituales del año 2000 hace memoria de la misión a la que se sentía llamado: la de introducir la Iglesia en el tercer milenio. Así se lo había hecho ver el cardenal Stefan Wyszynski. A la preparación de ese nuevo milenio se dedicó cuidadosamente. A partir de ese momento sentía su misión cumplida y podía hacer suyo el cántico de Simeón del “Nunc dimittis” : [Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum tuum in pace:Quia viderunt oculi mei salutare tuum Quod parasti ante faciem omnium populorum: Lumen ad revelationem gentium, et gloriam plebis tuae Israel. (Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel)].

Y en medio de las reflexiones y agradecimientos que siente por lo que han sido todos los años de un pontificado difícil, su memoria se detiene en su familia que perdió siendo tan joven, en la parroquia de Wadowice en que fue bautizado, en sus compañeros de escuela, de trabajo… A más cristiano más humano.

Y concluye con un “In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum”.

15. La vida y la obra de Juan pablo II configuran un promontorio lo suficientemente alto para desde él poder observar y entender mejor el panorama histórico en que nos movemos.

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5 comentarios en “BEATO JUAN PABLO II…

  1. Grande grande Juan Pablo, como siempre un análisis atinado de la vida de éste santo tan entrañable para los Mexicanos aunque no todos, el papa aun muertos tiene muchos enemigos que hasta les gustaría impugnar la beatificación, debido a que dicen que fué cómplice del pederasta Maciel de los legionarios… en fin, que la verdad luzca. Todo viene a cuento por este pedacito que escribes:

    Para quienes asocian santidad y perfección (perfección según sus criterios), no les será difícil encontrar “defectos” y “errores” en la vida de este Papa. Y siendo como fue grande, más fácil será verlos. Pero nada de eso impedirá reconocer que lució en un siglo que sin él hubiese sido muy oscuro.

    También será envidia, que no pueden ver ojos en otra cara pero si les encandila que se pongan anteojoso jijijl..

    Saludos y mucho cariño para ti, maestro.

  2. Gracias por tu comentario, Maga. Son muchos los pecados y desaciertos que podemos encontrar entre los cristianos y lo de Maciel es muy lamentable. De la misma forma que por tener fe en Cristo no estamos libres ni de enfermedades ni sufrimientos, tampoco lo estamos de defectos, pecados y otras limitaciones. También es cierto que hay muchos más beatos y santos que los reconocidos. Pero creo que en la medida que lo son eso les importa poco. Parece ser que el examen de final de curso de la vida irá sobre aquello de “Tuve hambre, y me diste de comer…”. Si pues sabemos de que van las preguntas, mejor aplicarnos a prepararlas. En cuanto a devociones, cada quien se encomiende al que más le atraiga, que si fue santo algún beneficio encontrará.

    Un saludo

  3. un gran homenaje a una gran persona.

    Utrella!!!

  4. Libro de F. M. González, Marcial Maciel. Los legionarios de Cristo: testimonios y documentos inéditos, Tusquets, Barcelona, 2010.

    ¿Qué les parece este relato?:

    “Pero lo que me destrozó la vida no fueron las relaciones sexuales, fue lo que hacía Marcial Maciel con nosotros, y que era que todos los jueves que eran de hora santa rezábamos el rosario y después había una plática de este. Apagaba las luces de la capilla y solo quedaba la lámpara roja del Santísimo y entonces comenzaba:

    ‘No sean, como decía Jesús, sepulcros blanqueados que por una parte esconden la podredumbre y, por otra parte, se ven muy bonitos. No hay nada peor que la hipocresía”. Y luego alababa la castidad y la pureza. Y añadía: “tienen que ser puros y castos y no tener malos pensamientos”.

    Y yo me preguntaba: ¿Cómo es posible que diga eso después de haber tenido esa experiencia de haberle tocado el miembro? […] Y remataba: “Se van a condenar si ustedes caen en el pecado de la impureza”.

    Esto lo sabía muy bien Juan Pablo II

  5. Gabriela, gracias por tu comentario. Varios días me he tomado meditando ese relato que pones. Es terrible. Alguien así comete algo peor que un crimen físico, quiebra la columna vertebral del espíritu de su víctima. ¿Y quién no es víctima del mal realizado?. Horrible. ¡Cuánto daño hizo a esa persona!.

    No sé en qué medida estaba JPII informado de esto y cómo lo sabía. Ahora ante Dios están su persona y sus acciones.

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