SOBRE LOS HIJOS Y EL FUTURO…

Un amigo me ha pasado un artículo del señor Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933). Un viejo profesor que ha conocido la popularidad por su análisis de la crisis económica y nos ha mostrado a un hombre lleno de sabiduría y humor.

En ese artículo nos habla de la preocupación de los abuelos por el futuro de los nietos. Aunque es una preocupación que concierne más a los padres, ahora, como buena parte de la función educadora de estos se ha transferido a los abuelos, pues éstos también han asumido la preocupación.

Esa preocupación toma frecuentemente la forma de la pregunta “¿qué mundo vamos a dejar a nuestros nietos?”. Una de esas preguntas cuya respuesta no solamente está en nuestras manos, es que ni la podemos imaginar. Pero que va bien para llevarnos a otra de fundamental: “¿qué hijos vamos a dejar a ese mundo, sea el que sea?”

Por supuesto, no voy añadir ni quitar nada a lo que dice el artículo de Sr. Abadía lleno de sabio sentido común. Solamente alguna se me ocurre alguna glosa.

Y la primera de ellas es el recuerdo de una conferencia que otro ingeniero humanista, Pere Duran Farell, dio en el Instituto Catalán de Nuevas Profesiones y que llevaba por título “La profesión del futuro”. Y el núcleo de la respuesta era bien sencillo y fundamental: ser persona.

Totalmente de acuerdo. Ser persona.

Y en eso debe estar centrada la labor de los padres, como dice el Sr. Abadía: darle una buena formación, que aprendan a distinguir el bien del mal, que sean generosos, que sientan que se les eriza la piel ante la mentira y la injusticia o que un mundo limpio de contaminación es más bello que un mundo sucio y degradado. Todo aquello que el sano sentido común nos muestra como bueno.

Claro que se trata de aprender, no solamente de enseñar. Y de la misma forma que la fotografía de una montaña poco alimenta nuestro aprecio por ella ni nos ayuda a descubrir sus caminos y animales que la pueblan, tampoco los discursos sobre el bien nos ayudan a ser mejores.

Pero sí que se aprende con el ejemplo y la práctica. Y si en la familia se vive el interés por la formación, se práctica el respeto, se muestra interés por el medio ambiente, se dan gracias por lo que se tiene y disfruta, se atiende a quien está inquieto o se obra con generosidad y altura de miras, todo eso va calando en el niño y le da seguridad, convencido de que todo no es igual.

Ahí, en la familia, está el terreno natural de la educación. Los padres son los encargados del cuidado de ese hábitat. Si cuentan con el complemento de los abuelos, mejor. Pero sin delegar, para no perder la necesaria autoridad, aquella que se reconoce sin imponerse.

Y con eso ya se está mejorando ese mundo futuro. Si además podemos hacer aportaciones sea en la economía, la educación o la justicia, más riqueza aportaremos a ese hábitat.

Y ahí está la labor…

Anuncios

4 comentarios en “SOBRE LOS HIJOS Y EL FUTURO…

  1. El problema es que muchos padres han dimitido, no ejercen su labor de padres y ahora de la educación se ocupa sobre todo la televisión, que es el peor maestro que uno pueda imaginar, porque difunde el engaño, la violencia y el egoísmo feroz.

  2. Inculcar valores sobre todo con el ejemplo, cimiento de una sociedad sana, honesta y centrada, que en palabras suena fácil pero en la práctica suele ser una carga no siempre bien llevada por los padres. También a la manera de los chinos respetar la sabiduría de los viejos, tan desaprovechada al menos en nuestro país. Un beso y feliz domingo, Samper.

    p.d. He visto al Abadía en entrevista con Buenafuente que dicho sea de paso me reí que lo pusieron como chancla por entrevistar en su canal a la Sinde… (una vieja de porte soberbio) ahh y que las elecciones resulten buenas y en paz, me olvidaba.

  3. Gracias, Jo, por el comentario. También los padres forman parte de una crisis mucho más amplia que la económica y de la que quizás se hable menos. La televisión y el ordenador además de quitarles tiempo les quita otros muchos valores.

    Un abrazo

  4. Sí, Maga. Yo diría sencillamente ofrecerles una atmófera sana, limpia, humana, en la que el afecto está perfumado por esos valores que todos apreciamos, como la alegría, el respeto o la acogida.

    Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s