DE LA ENFERMEDAD Y EL DOLOR…

1. La enfermedad, los accidentes, el ser víctima de un robo, el nacimiento de un hijo deficiente o la pérdida de un hijo son acontecimientos dolorosos, muy dolorosos. No podemos quererlos, y solamente el odio puede hacer desearlos a otros.

2. Todos esos acontecimientos son algo que ocurre a los otros. Las vemos como algo de lo que no formamos parte, lejanas. Por eso no entran en nuestros proyectos ni contamos con ellas.

3. A veces podemos imaginarnos enfermos, muertos, incluso. Pero entonces es otro el que está enfermo o muerto. Pero realmente no soy yo. En el fondo es una especie de juego.

4. De ahí que cuando algo de esto nos sucede nos sorprenda y nos cause estupor. ¿Cómo es posible?

5. Se trata de hechos que no se pueden anticipar. Aunque confusamente presentidos, no tienen un espacio para asentarse en nuestra conciencia.

6. De ahí que su irrupción supone un cambio en la historia, nuestra historia. La continuidad más o menos mecánica de nuestra vida se rompe. Se trata de una pieza que no encaja en la imagen que nos íbamos formado de nuestra vida.

7. Inicialmente nos rebelamos ante estos acontecimientos, buscamos una explicación que los haga asimilables, nos parecen absurdos e impropios de un Dios bondadoso. No sé exactamente el consuelo que puede darnos una explicación, pues ella ya no podrá evitar lo que me ha acontecido. Acusamos a Dios, a la sociedad, al deterioro de la naturaleza, o la corrupción económica de nuestras desgracias, como si éstas solamente pudieran sufrirse por merecimiento.

8. Podemos preguntarnos el “por qué” de lo que nos acontece, pero también podemos situarnos en la perspectiva del “para qué”. Y pensar aquello que esperan los otros, mi familia, mis amigos… y mi absolutamente Otro, y que llamo Dios.

9. El acontecimiento vivido resulta revelador. Nos muestra que nuestra vida es un regalo, no un derecho. Y ante un regalo no cabe más que decir gracias. Un regalo nace del amor y debe ser acogido con amor.

10. La enfermedad también nos avanza que somos mortales. Nuestra vida es plazo. Estamos emplazados a esa hora que llamamos “de la verdad”. Pero su final no es un se acabó, como se acaba el espectáculo al caer el telón. El plazo nos muestra nuestra finalidad en la vida, aquello a lo que estábamos llamados a vivir, que da sentido a nuestra vida. Y ese fin no es otro que volver a quien nos dio la vida por amor para que la viviéramos por amor, a los otros y a uno mismo. ¿Puede alguien sentirse compungido por lo que hizo realmente movido por amor?

11. Morir es cuestión de tiempo. Creo que lo importante es decidir qué vamos a hacer con nuestra vida, si la vamos a dejar discurrir, como el lago Tiberiades la deja fluir en el Jordán o la vamos a retener como el Mar Muerto.

12. “Señor, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que yo sepa cuán efímero soy”. (Sal, 39,4).

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8 comentarios en “DE LA ENFERMEDAD Y EL DOLOR…

  1. Es muy humano sentir miedo a la muerte, pero para el que cree en la vida eterna será más fácil. Es como irse de viaje, atravesar un túnuel y tan campante… claro, antes te van a hacer examen y eso da miedito.

    Por otro lado qué bueno que no sabemos el día ni la hora, estaríamos aterrados viendo llegar esa fecha… Sólo viviremos en ésta tierra los días que Diosito tenga apuntados en su libro. Espero yo que a ti te deje muchos muchos. Un beso, Samper querido, cuídate para que así sea.

  2. Dar un sentido a la vida es vital, valga la redundancia, para que no la desperdiciemos.

  3. ¡Ytanto que es humano, Maga! Y no creo que sea más fácil para el que tiene fe. He conocido personas sin fe y con una gran serenidad ante estas situaciones. Tampoco sabemos ni el día ni la hora, y ya estuvo eso bien dispuesto. Pero sabemos que la vida es plazo, así que estamos emplazados a aquel momento en que todo será definitivo. Y esto nos indica lo importante que es cada día por ser único y creo que vale la pena estar despierto para apreciarlo y aprovecharlo.

    Por supuesto, deseo vivir muchos años y darle a los años mucha vida para disfrutar de este regalo tan hermoso, aunque siempre acabe con un “hágase tu voluntad”. Aunque mi salud ha recibido algunos palos, soy fuerte y me recupero bien, por ahora.

    Un saludo

  4. Así es, Jo. Creo que el sentido de la vida es algo que se encuentra, que no podemos inventarnos o fabricarnos a nuestro antojo. Uno tiene un hijo profundamente deficiente y se pregunta muchas veces por qué, se rebela, intenta ser positivo…, pero no puede. Pero un buen día, sin saber muy bien como, deja de hacerse esas preguntas y encuentra que ama a ese hijo y parece señalarle un camino de apertura a la vida… Y ocuparse de ese hijo se convierte en algo precioso que le empuja a ser mejor y ayudar a los otros… El sentido viene dado por descubrir que hay una meta para uno que es un servicio generoso… Bueno, no deseo cansar. Pero tienes razón.

    Un abrazo

  5. La única gran verdad en esta vida, es que tenemos fecha de vencimiento…claro que nos esforzamos por estirar el plazo, y si nos caemos volvemos a levantarnos bien apurados, no vaya a ser cosa que después no podamos…Así es como vamos venciendo los escollos, a veces nos cuesta muchísimo pero le hacemos empeño y porfiamos … Llegará el día en que el costalazo sea grande y hasta ahí no más…y chao.

    Creo que le tenemos miedo no a la muerte sino a la forma en que moriremos…Nadie quiere que sea con sufrimiento…Todos nos alegraríamos de que el patatús sea rápido e indoloro, ¿verdad?

    Y tienes razón, la Fe ayuda a muchos, pero no es indispensable.

    Que estés bien.

  6. la vida es la oportunidad que tenemos de aportar algo nuestro, nuestra obra en la tierra, un granito de arena, algo que sirva para el mañana de los otros, para hacer el bien y llevar la verdad a los hombres que están escondidos por un miedo que les azota y no les deja gritar la verdad de la vida.

    La muerte es parte de la vida y cuanto antes lo aceptemos , antes seremos felices y disfrutaremos de nuesra paz interior.

    Morir no es malo, es sólo un descanso, pronto nos reuniremos con nuestros seres queridos que al fin y al cabo son por lo que nuestro corazón llora y se transforma en llanto.
    La pena de pensar en no ver a esos seres que nos llenan de amor, pero hay que pensar que pronto estaremos juntos todos y que vamos a dormir placidamente para poder encontrarnos con más seres queridos.

    Muy buen artículo mi querido Metanoia, muy interesante reflexión…

    Adelante!!!

  7. Gracias por tu comentario, Gabriela. Es cierto que por lo común, en relación a la muerte, a lo que se tiene más miedo es al sufrimiento y al dolor. En cuanto a la “fe”, creo que ahorra poco en lo tocante al sufrimiento. He visto morir con gran serenidad a personas que se consideraban agnósticas y con muchas resistencias personas que se decían cristianas. Al igual que el dolor físico es igual para todos, así es en el plano psíquico. Otra cosa es en el plano espiritual, donde el examen último es el amor, y es ahí donde se pone a prueba la verdadera fe.

  8. Muchas gracias, Marcilla-Truchis por tu comentario. Comparto que la muerte es parte de la vida, y no al revés. Ella a lo más que llega es a ser la penúltima palabra, pero no la última, que la tiene el que dio la vida. Descubrir y vivir el “algo” para el que nuestra vida existe es lo fundamental. De ahí la importancia del “para qué” de lo que me acontece, más allá de mis deseos y planes subjetivos.

    Un saludo afectuoso

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