NOTAS A LA CARTA “PORTA FIDEI”, DE BENEDICTO XVI (1)

El 11 de octubre de 2011 se dio a conocer la Carta apostólica “Porta Fidei”, de Benedicto XVI. Por ella quedaba convocado el “Año de la Fe”, que comenzaría el 11 de octubre de 2012 y concluiría el 24 de noviembre de 2013, festividad de Cristo Rey. Se trata de una carta motu proprio, es decir, una carta nacida de su propia iniciativa y no como respuesta a alguna solicitud o promovida por otros.

Desde los inicios de su pontificado Benedicto XVI vio la necesidad de redescubrir la fe. “He recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”, dice el Papa. Entiendo que esa exigencia es del todo necesaria, pues ocurre a la fe lo que a tantas otras cosas esenciales, que quedan como “alojadas en la historia” y recubiertas de clichés culturales que la ocultan.
Parece entonces, cuando la fe está recubierta de clichés culturales y rutinas, que todo el mundo “sabe” que es eso de la fe, y la atención se centra en algunas de las consecuencias externas que de ella se han derivado en el orden social o político. Ocurre eso a muchos cristianos y no digamos a aquellos para los que el cristianismo es algo ya del pasado. Desaparece así la fe cristiana del horizonte de la vida, como sentido y propósito de la vida.

Sin embargo, su desaparición no se debe a una pérdida de validez o a un hundirse en la nada. Su desaparición de nuestra vista se debe a la interposición entre la fe y nuestra vida de obstáculos como la ignorancia, el activismo o la falta de práctica. Una desaparición semejante al olvido o al sueño. Así como el olvido se produce cuando perdemos el efectivo interés por las cosas o los demás y el sueño cuando nos olvidamos de nosotros mismos, la fe languidece cuando nos olvidamos de la meta a la que nos dirigimos. Pero al igual que se olvida y se duerme, se recuerda y se despierta. Porque lo experimentado y la vida allí están, aunque velados por el olvido y la inconsciencia. También la fe, en cuanto referencia de nuestra vida a Dios que nos salva, permanece oculta tras el espejismo de creernos autosuficientes.

“El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo”. Una invitación a volver nuestra mirada hacia Alguien (= Dios) que nos ama y nos espera. Una invitación personal que me hace ver que Jesús se ha dado a sí mismo por mí. Un camino de vuelta como el del hijo pródigo tras caer en la cuenta de su pecado.

Pero el boleto de ese viaje no me ha sido alegremente regalado. Me exige también reflexión personal y meditación. Un mirar concentrado en nuestra fe y en nuestra vida que nos devuelva una imagen lo más fiel de ellas y que me permita enfrentarme sinceramente con lo que sé y creo. Algo parecido al volverse de lo que la gente dice de Cristo al “¿y tú qué piensas?, como se dice en el Evangelio de Marcos, 8, 28-30.

Y, cómo no, esa reflexión y meditación, y en lo que se refiere a los cristianos, no puede empezar por otro sitio que por una lectura atenta de la carta del Santo Padre y ver todo lo que ella puede uno entender y hacer. para lograr una fe más viva y contagiosa.

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2 comentarios en “NOTAS A LA CARTA “PORTA FIDEI”, DE BENEDICTO XVI (1)

  1. Lo primero para recuperar la fe es atraer a todos los alejados que poco la Iglesia va separándose cada día mas d elos que no son tradicionales. La teología ha cambiado y el mundo mas, no podemos volver al siglo XVIII que e slo que pretende la Iglesia.
    Pero yo me pregunto ¿la fe en Cristo o la fe en la Iglesia?…porque muchos obvian a Cristo para que se vea la Iglesia y el velo del Templo se rasgó porque el templo ya no es lo importante, es secundaria…Cristo el Salvador es la única via para llegar a Dios Padre.
    Que cambie la Iglesia y el mundo la entenderá…que ponga el Concilio Vaticano II y que dejen algunos personajes de ODIAR TANTO a Sacrosanto Concilio Vaticano II.
    Los tradicionalistas destruyen y alejan mas que aglotinan en torno a la figura de Jesús ¿Qué queda de una Europa cristianizada?

  2. Muchísimas gracias, Teodoro, por tu comentario. La Iglesia y también nosotros tenemos que mejorar. Sólo trato de invitar a leer y meditar esa carta… Ya verás que ella hace también una llamada a recordar y hacer vida ese Concilio Vaticano II que dices. Solemos saber lo que hay que hacer. Es cuestión de probar a hacerlo.

    Un saludo afectuoso

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