‘Aires del Carmelo’, de Cor Nou

Tuve la fortuna de asistir, junto con mi esposa, a este magnífico recital de poemas que se hizo en el monasterio de Carmelitas de mi barrio. De una forma muy sencilla, pero de gran calidad, se logró el objetivo del recital: hacer de él un plegaria, al tiempo que nos facilitaba el acercamiento a la gran contemplativa que fue Santa Teresa de Jesús. Los diferentes poemas iban precedidos de una introducción, breve, pero esencial, con frases recogidas principalmente del libro de la Santa titulado Vida. Lo que aquí se ve es una pequeña muestra de lo que fue ese recital. Hay en los autores la intención de editarlo en un CD cuando puedan, pues no faltan dificultades para hacerlo, pero tampoco voluntad si con ello hacen un bien.

En la capilla, llena al completo había un gran recogimiento. Después, en otra sala, se pudo compartir lo vivido con los autores de este recital y otros asistentes al acto. Fue muy enriquecedor.

Felicito a Anna e Immanuel por traernos a través suya esos aires del Carmelo, que tanta falta nos hacen.

Y también me uno y mucho a esas monjas carmelitas que allí resisten y me facilitan poder rezar vísperas en ese lugar privilegiado de silencio y meditación, al que los tiempos castigan con cierta indiferencia. Pero Dios no dejará de asistirlas y para siempre quedará el mucho bien que han hecho a este barrio.

Teresa, de la rueca a la pluma


corAnna Ludevid e Immanuel Elgström residen en Cardedeu (Barcelona) y han ido dando cuerpo al proyecto Cor Nou a lo largo de los últimos años, desde el seno de su vida familiar, impulsados por su vida de fe en Jesús y su relación con él. Se dedican a los aspectos más diversos de la (“nueva”) evangelización, tanto en el ámbito diocesano, parroquial y de pequeños grupos.

Con motivo del V Centenario, están desarrollando un nuevo proyecto con el nombre de “AIRES DEL CARMELO”. Se trata de un conjunto de cantos en castellano extraídos de los textos originales de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Es un buen momento para dar a conocer la fuerza espiritual y mística de los poemas de amor a Dios compuestos por estos santos contemplativos. Aunque escribieron hace tanto tiempo, siguen siendo de una gran actualidad. En un tiempo de agitación como el nuestro, estamos sedientos por sentir la voz de Dios que…

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Cultura de mujer en el s. XVI: el caso de Teresa de Jesús

Escuchar a Tomás Álvarez, gran conocedor de la vida y la obra de Santa Teresa de Jesús, es, además de instructivo, un placer por su sencillez y claridad.

Teresa, de la rueca a la pluma


Enséñame tus caminos copia

La Editorial Monte Carmelo reedita ahora una importante obra del P. Tomás Álvarez: Cultura de mujer en el siglo XVI: el caso de Teresa de Jesús. 

Desde el canal de video de Gonzalo Cangas se ofrece la entrevista que Eduardo T. Gil de Muro realizó al autor, con motivo de la concesión, en 2006, del IX Premio Nacional de las Letras Teresa de Avila y la presentación de esta obra.

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UN PASTORCICO SOLO ESTÁ PENANDO

Esta poesía de Juan de la Cruz tal vez ayude a captar mejor la figura de Buen Pastor que se muestra en el evangelio de este domingo…

1. Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!

5. Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado

SAN JUAN DE LA CRUZ

LA VIDA ETERNA

“Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis…

…Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 35-40)

¿Hay mayor prueba de la existencia de la comida que la experiencia del hambre? ¿Y de la bebida que la sed? ¡Qué extraña sería mi naturaleza que me dota de necesidades para las que no hay aquello que las satisface!

La sed prueba la existencia del agua y el hambre la existencia de la comida. Son ellas las que hacen que yo sea y explican esas ansias.

¿Nuestro deseo de saber, nuestra capacidad de preguntar, no es garantía de la existencia de una respuesta a esas preguntas?. Tal vez el camino sea largo, pero ¿cómo no ha de tener fin?
Y nuestra sed, nuestro deseo de permanecer, de que no pase aquello que nos hace felices, ¿no es prueba de la eternidad?

Ver y creer. Ver en Jesucristo el Hijo de Dios, la divinidad humanizada y la humanidad divinizada, y creer que Él para mi bien y mi redención vino, me lleva a participar de su vida misma, para que también yo viva acogido en el seno del Padre.

Y si no lo tengo lo busco, aunque sea con la torpeza del recién nacido que busca el seno de la madre…

PAPA FRANCISCO: ÁNGELUS

Gracias por recordarme, Santo Padre, la importancia de la misericordia y el perdón en el camino cristiano. Misericordia y perdón que nos examinan de nuestro amor a Dios y al prójimo. Hay que ponerse a practicar para hacer de esas palabras no solamente un programa, sino una experiencia.

Cuando sentimos que somos amados, que lo que al otro lo mueve es una pura corriente de de acogida, entonces es fácil entenderse y desear ser mejores. Tal vez muchas de las maldades, deseos de poder y de la nefasta soberbia se deban a no haber sido amados.

Ojalá que las palabras dichas por el Santo Padre desde ese balcón de Vaticano sean como una fuente que nace en lo alto de una montaña y riega el valle en que trabajamos los hombres, cristianos… y no cristianos.

SENCILLEZ Y GRACIA

1. “El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni adónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu”. (Jn 3, 8)

2. “Cuando ayudes a los necesitados no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los elogie. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Tú, por el contrario, cuando ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu más íntimos amigo. Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa”. (Mt 6, 2-4)

3. “Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo. No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará. Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás”. (Lc 6, 36-38).

4. “Después de esto, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: Los maestros de la ley y los fariseos son los encargados de interpretar la ley de Moisés. Por lo tanto, obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas pesadas, imposibles de soportar, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar sobre la frente y en los brazos cajitas con textos de las Escrituras, y vestir ropas con grandes borlas. Desean los mejores puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas, ser saludados con todo respeto por la calle y que la gente los llame maestros. Pero vosotros no os hagáis llamar maestros por la gente, porque todos sois hermanos y uno solo es vuestro Maestro. Y no llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el que está en el cielo. Ni os hagáis llamar jefes, porque vuestro único jefe es el Cristo. El más grande entre vosotros debe servir a los demás. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla será engrandecido”. (Mt 23, 1-12).

5. “Cuando venga el Hijo del hombre rodeado de esplendor y de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de Él, y Él separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los de la derecha: ′Venid vosotros, los que mi Padre ha bendecido: recibid el reino que os ha preparado desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme‛. Entonces los justos preguntarán: ′Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?‛. El Rey les contestará: ′Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis‛. (Mt 25, 31-40)

6. Al atardecer de la vida, seremos examinados en el amor”. (San Juan de la Cruz)

NOTAS A LA CARTA “PORTA FIDEI” DE BENEDICTO XVI (4)

“Atravesar esa puerta [la de la fe] supone emprender un camino que dura toda la vida.” Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 17, 22)”.

Y la primera palabra que retiene mi atención es la de “camino”. Una imagen para acercarnos a la naturaleza dinámica de la fe. Un camino, pues también hay otros: el del tener cuanto más mejor, el del poder, el del placer, el del dejarse llevar, el de la comodidad, el de la indiferencia…

“Camino” nos evoca las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió a los jóvenes congregados en Marienfeld en las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2005, en Colonia. Allí habló de la peregrinación del los Reyes Magos. Esa peregrinación tuvo dos momentos: un camino exterior que les llevó ante el niño con María en Belén y un camino interior de conversión por el que se transformaban sus ideas sobre el poder, sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo.
En Belén los misteriosos Magos descubrieron algo realmente nuevo e inesperado que les hizo hincarse de rodillas y adorarlo. Habían alcanzado su meta. Pero era una meta volante. Ahora había que digerir todo lo descubierto. Y viene el camino de vuelta “por otro camino”.

En el rito del bautismo se pregunta al que va a ser bautizado o su padrino: “¿Qué pides a la Iglesia de Dios?”. Y responde: “¡La fe!”. Y eso recibe. Pero solamente una semilla. Unos balbuceos de fe a partir de los cuales irá aprendiendo la lengua en que se expresa la comunidad cristiana a la que ha quedado incorporado. Y con ella poder emprender ese peregrinar que le lleve a Belén.

Así el bautizado se incorpora a esa caravana en la que hay de todo, pues todos son principiantes y unos aprovechan mejor el camino que otros. Pero eso los peregrinos no pueden saberlo. Un pueblo peregrino no es un club en el que solamente entran los que reúnen determinadas condiciones. En la caravana los hay nacidos en el camino, incorporados buscando compañía, los que sueñan con la meta y también los que nos avanzan la belleza del término del viaje. De todos se aprende y todos colaboran de un modo u otro a la marcha.

FELIZ NAVIDAD

Beata Nativitas et bonum annum 2012 in Domino Deo

Hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Lc 2,11-12)

Quia natus est vobis hodie salvator qui est Christus Dominus in civitate David; et hoc vobis signum invenietis infantem pannis involutum et positum in praesepio (Lc 2, 11-12)

LA MÚSICA CALLADA

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Mi Amado, las montañas,

los valles solitarios nemorosos,

las ínsulas extrañas,

los ríos sonorosos,

el silbo de los aires amorosos;

la noche sosegada

en par de los levantes de la aurora,

la música callada,

la soledad sonora,

la cena que recrea y enamora.

(San Juan de la Cruz. Cántico espiritual, vv. 61-70)

1. San Juan de la Cruz nos ofrece aquella su experiencia, que tras muchos ejercicios espirituales, del estado de unión con Dios. Estas canciones principian lo que el Amado revela de sí tras esa unión, sin que esto signifique que a todos se les comunique de “una misma manera y medida de conocimiento y sentimiento; porque a unas almas se les da más y a otras menos, y a unas de una manera y a otras de otra“.

2. Quien experimenta esa divina unión, nos dice S. Juan de la Cruz, siente en él “un terrible poder y fuerza que todo otro poder y fuerza priva“, y “gusta altamente de la sabiduría de Dios, que en la armonía de las criaturas y hechos de Dios reluce“.

3. Hay una aclaración en la introducción que San Juan de la Cruz hace a estas canciones en la que, creo, merece la pena detenerse. Dice: “que, por cuanto en este caso se une el alma con Dios siente ser todas las cosas Dios en un simple ser, según lo sintió san Juan cuando dijo. Quod factum est, in ipso vita erat, es a saber: Lo que fue hecho, en El era vida. Y así no se ha de entender que en lo que aquí se dice que siente el alma es como ver las cosas en la luz o las criaturas en Dios, sino que en aquella posesión siente serle todas las cosas Dios“.

4. Porque no es suficiente con ver y entender para percibir la unidad y armonía de las cosas y la correspondiente unidad interior, sino que es sintiéndola como vida como esa unidad se realiza.

5. Y nos dice san Juan de la Cruz que en esa experiencia su Amado es las montañas, los valles solitarios nemorosos, ínsulas extrañas, ríos sonorosos, silbo de los aires amorosos, noche sosegada y, a la vez, en par de los levantes de la aurora, música callada, soledad sonora y cena que recrea y enamora.

6. Y cada una de estas imágenes en que Dios se desglosa describe san Juan de la Cruz aquello que acontece llegados al final de ese camino espiritual. Me detengo solamente en lo que dice respecto de “la música callada”.

7. Dice: “En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha [=noche por lo muy por encima de nuestra comprensión que está Dios, pero sosegada pues se recibe un oscura inteligencia divina] y en aquella noticia de la luz divina [= se trata de una noche que lleva aparejada la aurora] echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposición de la Sabiduría en las diferencias de todas sus criaturas y obras, todas ellas y cada una de ellas dotadas con cierta respondencia a Dios, en que cada una de ellas en su manera da su voz de lo que ella es Dios”.

8. Las cosas son vistas y oídas. La vista nos muestra sus diferencias y su relación en cuanto todas son un cierta respuesta de Dios, pero el oído no las presenta como noticia, cada una, a su manera, da una nota de Dios, cuya armónica combinación es como una música íntima que trae quietud al alma.

9. Si importante es ver, no lo es menos escuchar. Cuando alguien es realmente escuchado se siente comprendido. Es decir, una escucha en la que se acogen las palabras y a aquel que las pronuncia.

10. Pero para escuchar es preciso callar. Y no solamente clausurando los labios, sino también sosegando los variados pensamientos, deseos, imágenes, recuerdos y demás contenidos mentales que mecánica y anárquicamente invaden nuestro interior e impiden una concentración eficaz.

11. Callando y escuchando se aprende, y así se sabe y se puede. Creo que Dietrich Bonhoeffer dijo algo así como que en el silencio había un poderoso poder de observación y de concentración sobre las cosas esenciales. La escucha atenta de los otros facilita el renacer de la esperanza en el hombre; la escucha atenta de uno mismo facilita la fe en Dios.  Y así como en el terreno del cognoscitivo, la epojé de Husserl pone entre paréntesis nuestros supuestos conocimientos para facilitar el ir a las cosas mismas, el silencio desnuda el interior para acoger la transcendencia.

12. Al igual que se afirma que no hay caminos para la paz, sino que la paz es el camino, así el amor es el camino para el amor, la libertad, para la libertad, la verdad el camino para la verdad, y la fe el camino para la fe.